Hemos estado alojados en una hospedería: "La Seguiriya". Propiedad de Paco Moyano, antiguo cantaor de flamenco. Nos ha atendido su hija, Amala Fernández, guapa, atenta y también canta!
Nos hemos permitido el lujo de desayunar en el hotel (hoy es domingo y los desayunos de Amala son de pecado mortal...) y hemos salido a las 9: 30.
La salida de Alhama consiste en una gran subida hasta llegar al pantano de Los Bermejales. Valió la pena: nos regaló unas vistas preciosas y hicimos unas fotos muy bonitas.
Después, un largo recorrido por un camino bastante complicado técnicamente hasta que retomamos la carretera hasta Padul. Allí paramos para tomar una cocacola con su tapa correspondiente (esto es Granada!)
Nos quedaba un último esfuerzo: el ascenso a Lanjarón. Nos os podéis imaginar la sorpresa del puente nazarí: se ve desde el nuevo puente y es espectacular. Una sima de150 metros de altura y el andador del puente es de reja metalime y te permite experimentar la profundidad de los 150 metros desde arriba (vaya "reeling"!) Tras no poco esfuerzo, llegamos a Lanjarón las 3: 30. Es una población muy turística, con gran encanto: qué maravilla de calles! Os recomiendo la Plaza de Santa Anna, que adornan los vecinos con mucho amor y mucho orgullo.
Un paseo por el barrio del Hondillo: muchas flores, los tinaos (son como unos soportales de los cuales salen viviendas interiores y están decoradas con plantas y herramientas tipicas de la Alpujarra).
Comer un buñuelo típico de Lanjarón, unas cerezas compradas en la calle directamente al agricultor, un paseo hacia el parque del Salado, visitar el castillo mozárabe, y unas vistas de la Sierra Nevada espectaculares juntos nos hicieron sentir estar mas cerca del cielo...
El agua: Lanjarón se derrama en fuentes, el murmullo del agua y la poesía te acompañan allá por donde caminas. Es un refresco para la garganta y para los sentidos. García Lorca sonríe desde donde descansa su alma.
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