Volvemos a atravesar los bosques de las Landas, que pese a haber recorrido tantos, no dejan de sorprender por su belleza. El asfalto espectacular.
Eso sí, en esta etapa el Garmin es imprescindible.
Nos hemos salido en varios pueblos del litoral, casas construidas en la arena, edificios de poca altura y mucho ambiente.
El pueblo de destino, Vieux Boucau, es sencillamente, bello. Tiene un lago a una banda y el mar a la otra. Hemos tenido tiempo de sobra para disfrutar del sol Yo me he quemado.
Aquí se oye ya mucho español por la calle. Después de cenar hemos ido a ver la puesta de sol sobre el océano. Momentos mágicos para recuperar recuerdos y vivencias de estos días tan intensos... Un paseo por sus animadas calles y he vuelto a pecar: churros con Nutella!


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